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lunes, agosto 10, 2009

Harry Potter y La Cámara Secreta

Hará ya unos días que acabé de leer el segundo tomo de Harry Potter. Su maquetación y traducción son excelentes, como en el tomo anterior. Así que no me entretendré en describirlo y pasaré directamente al argumento.

Esta vez se intenta dar una visión más oscura, y el tema de la muerte está mucho más presente. A diferencia del primer libro, los capítulos tienen cuerpo por sí mismos y no dejan acciones inacabadas. Este hecho no quita que estén muy bien hilados. Sigue siendo una lectura bastante amena y ligera. Su lectura se puede realizar de forma totalmente independiente a haber leído el primer libro, aunque es aconsejable.

Después de leer este segundo tomo se me aparecen un par de preguntas como; ¿por qué no apareció ninguna referencia a Myrtlel la llorona en el anterior?(si, ya sé que dicen que es un baño para las de segundo curso, pero con todo lo que deambularon en la primera historia ¿jamás pasaron por su baño?, y ¿en qué colegio no se cuentan los chismorreos entre alumnos de distinto curso?…), ¿Cuánto sabe Dumbledore y hasta qué punto utiliza a Harry?.
Sigue sin aparecer por qué Voldemort quiere matar a Harry, cosa que supongo que no se sabrá hasta el último libro, y al menos en este se mantienen los fantasmas y la competición entre las casas.

Lo que si empiezo a ver claro es que la autora planteó muy bien la base para todos los libros, quizás no pensando en una heptología, pero si teniendo muy presente el pasado y futuro de sus personajes.

viernes, julio 24, 2009

Harry Potter y La Piedra Filosofal

Como algunos recordarán, hace poco me propuse leer la heptalogía de Harry Potter tras ver la pifia de película que es la última entrega de la saga. Pues bien, una vez terminado el primero puedo decir que existe un gran paralelismo entre el libro y la película. Pero vamos a analizar el libro con más detenimiento.

La encuadernación es perfecta, con unas tapas de cartoné (como me gustan los libros en cartoné) y la ilustración de portada, de Dolores Avedaño, conjunta a la perfección con el libro. La traducción a cargo de Alicia Dellepiane es totalmente correcta, como cabe esperar de un profesional que trabaja en una gran editorial. La única pega que le pondría, y esto sólo es algo subjetivo, es el elegir soñoliento en lugar de somnoliento, ya que ambas están aceptadas y son correctas. Quizás sea por la regularidad en el uso de somnoliento por mi parte, pero el leer soñoliento se me hace extraño.

Pero vamos ahora con la historia, que al fin y al cabo es lo que cuenta. El tema tratado resulta interesante, más aun para una mente adolescente, y el final no se deja ver con claridad. La narrativa es amena y no resulta densa en ningún momento. Está claro que no se puede recomendar como una primera lectura, pero si es cierto que es una lectura ligera. Los capítulos están bien hilados de forma que el final de cada uno siempre te deja en la mitad de alguna acción que no se verá resuelta hasta empezar el siguiente capítulo. De esta forma tan aparentemente sencilla la escritora se asegura de mantener la tensión y las ganas de seguir leyendo.

Pero no todo son alabanzas. Muchas de las soluciones terminan siendo mágicas. En un mundo mágico algo normal. Pero si todo se puede solucionar de forma mágica que gracia tiene que aparezcan problemas. Tampoco me ha convencido que si bien la trama se va hilando a través de todo el libro el desenlace parece algo precipitado, como si necesitara darle un final al libro en el menor número de páginas posibles.

Queda sin resolver en este libro porqué Voldemort intentó matar a Harry cuando era pequeño, ya que Dumbledore, que en principio sabe la respuesta, dice a Harry que aun es muy pronto para contestarle. Porqué señalo esto, porque en las películas este tema parece haberse olvidado. Al igual que el hecho de que Hogwarts esté habitado por fantasmas y que las casas compitan entre ellas. Ya veremos cómo se tratan estos temas en el resto de libros.

lunes, julio 20, 2009

Harry Potter y El Misterio del Principe

Hace ya casi ocho años que se empezaron a estrenar las películas basadas en las novelas de la escritora J. K. Rowling que cuentan las dichas y desdichas de un joven aprendiz de mago. Para aquel que aun ande desubicado, cosa harto improbable, estoy hablando de Harry Potter.

Podría decirse que disfruté, en mayor o menor grado, viendo las tres primeras. La cuarta no me terminó de desagradar. La quinta la encontré un tanto caótica. Pero esta sexta no me ha convencido en absoluto. La encontré lenta en muchos aspectos, incluso a veces mostrando escenas o secuencias que bien se podían haber suprimido ya que no aportaban ningún dato relevante.

En ocasiones se saltaba de una escena a otra sin ton ni son. Quizá la más sangrante de todas sean en la que Dumbledore y Harry están conversando en el despacho del primero y a la siguiente escena Dumbledore aparece en la torre de Hogwarts mientras Harry sube por las escaleras. Seguramente en el libro hubiera algo entre ambas, presumiblemente superfluo, pero necesario para no dejar al espectador en un estado de extrañeza.

Pero no acaba hay la cosa, ya que en muchas escenas aparece una especie de brillo neblinoso, algo muy típico para remarcar que se está viendo una ensoñación o un recuerdo. pero cuando este efecto aparece en escenas que no son ni sueño ni recuerdo desubican aun más al espectador.

Como he podido corroborar hace poco, el director de la anterior entrega (la que no me terminó de gustar) y de esta son el mismo. Esto explica muchas cosas. Y para mi desgracia perece ser que queda confirmado como director de la que resta (las dos pues será divida en dos partes).

Sólo me queda algo más que añadir, y es que todo lo malo siempre tiene un lado bueno. Me ha dejado tan mal sabor de boca esta sexta película, de una serie de films que realmente disfrutaba, que me he propuesto leer los libros para poder seguir disfrutado de la saga de una forma decente.